¿Cómo mejorar la motivación de los estudiantes?

 


La importancia de la motivación de los estudiantes radica en su repercusión para la consecución de los objetivos académicos y la mejora del rendimiento escolar.

La motivación es un factor que debe ser tenido en cuenta por centros educativos y su profesorado, con la intención de fomentar el interés de los alumnos en su educación y favorecer un mejor desarrollo educativo.

 

¿Qué es la motivación?

Cuando hablamos de motivación hacemos referencia a un estado interno que activa, impulsa e incita a un individuo a mantener una determinada conducta para alcanzar sus objetivos o metas.

La motivación está constituida por una serie de factores que provocan en una persona el deseo de realizar un conjunto de acciones para conseguir sus propósitos.

En definitiva, la motivación es la energía que nos empuja a desarrollar una acción o mantener un determinado comportamiento.

Por todo ello, se pone de manifiesto que con motivación es mucho más fácil lograr nuestros objetivos.

 

¿Qué tipos de motivación existe?

Dentro de la motivación podemos encontrar dos vertientes diferentes:





 

·         Motivación intrínseca: esta motivación se presenta cuando un individuo tiene intención de realizar una acción para su propia satisfacción, porque considera que dicha acción es interesante para él o le resulta placentera. En el ámbito académico, cuando un estudiante tiene motivación intrínseca presentará interés para realizar sus tareas y llevar a cabo un adecuado estudio ya que dichas acciones le agradan y le reportan un beneficio personal.

·         Motivación extrínseca: esta motivación aparece cuando una persona completa un trabajo para obtener una recompensa o evitar un castigo. Es decir, esta motivación está condicionada por factores externos. Un ejemplo de ello sería la motivación del estudiante por obtener buenos resultados para evitar un castigo de sus padres.

Lo ideal es tratar de fomentar la motivación intrínseca y que el alumno realice sus obligaciones por interés y voluntad propia.

 

¿Por qué es importante la motivación de los estudiantes?

La motivación es un elemento diferenciador entre un adecuado y un inadecuado desarrollo académico. La motivación posee una importancia fundamental para que el alumnado muestre interés en su educación y predisposición a aprender.

Cuanto más motivado esté un alumno mayor implicación tendrá en su estudio, mayor dedicación y atención prestará en sus tareas y como consecuencia, tendrá mayor facilidad para alcanzar sus metas académicas.

Igualmente, la motivación permitirá progresar en sus habilidades y capacidades, así como superar sus limitaciones.

Un alumno con motivación conseguirá buenos resultados y presentará un mayor interés por continuar con su etapa formativa y alcanzar metas cada vez de mayor complejidad.

 

¿Cómo mejorar la motivación de los estudiantes?

Debido a la importancia de la motivación de los estudiantes, los profesores deben llevar a cabo una serie de acciones que fomenten este estado entre sus alumnos.

Es esencial que los profesores planteen unas clases prácticas donde los alumnos puedan participar y mantener un rol proactivo. 

Del mismo modo, se pueden plantear pequeños objetivos a los alumnos para que la consecución de una meta motive a alcanzar la siguiente. Aquí es importante que el profesor cree una adecuada comunicación con el alumno y establecer un adecuado vínculo entre ambas partes.

Los trabajos en grupo también son una técnica que tiende a motivar a los estudiantes, ya que les permite compartir conocimientos y experiencias entre compañeros.

Igualmente, es relevante reconocer el éxito y la buena actuación del estudiante cuando obtiene buenas calificaciones, por ello, es importante felicitarles y expresar emoción por sus logros personales.

 

CINCO PASOS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN

 

1. Busca lo que les apasiona. Puede ser un tema en concreto, un método de aprendizaje, un espacio de trabajo… Se trata de buscar aquello que encienda la chispa de la motivación, algo que llame su atención y despierte el interés por aprender. Escucha y conoce a tus alumnos para descubrir su pasión y ayudarles también a ellos a reconocerla. Una buena herramienta es la aplicación de la teoría de las inteligencias múltiples en el aula  que permite poner en prácticas estrategias didácticas diferenciadas, según la inteligencia que esté más desarrollada en el alumno o según la que se quiera trabajar. 

2. Plantea el aprendizaje como un descubrimiento. Animar a los alumnos a que participen, crear expectativas con una meta atractiva e implicarles en el proceso de aprendizaje es clave para motivarles. El trabajo por proyectos, por ejemplo, es una estupenda opción y, además, al colaborar e investigar en equipo con otros alumnos, puede contribuir a aumentar su motivación. 

3. Enfoca el contenido desde la práctica. Siempre que sea posible, relaciona el aprendizaje con la realidad cercana de tus estudiantes, de modo que sean capaces de ver la utilidad de aquello que están aprendiendo. Así es mucho más fácil que se impliquen y se interesen y recordarán y afianzarán lo aprendido de manera mucho más eficaz. Por ejemplo, repasa química con experimentos y objetos cotidianos, enseña física en el parque de atracciones o muestra el lado mas divertido y practico de las matemáticas con retos y enigmas de la vida cotidiana. 

4. Utiliza las TIC. Tus alumnos son nativos digitales y las TIC llaman su atención de forma natural. Puedes aprovechar este interés y apoyarte en las nuevas tecnologías para presentar los temas en el aula, completar los contenidos o trabajarlos de una forma diferente. Pero, sobre todo, anima a tus alumnos a utilizarlas para aprender: documentarse, practicar lo aprendido, ampliar conocimientos, llevar a cabo proyectos y experiencias.

5. Practica el refuerzo positivo. Un niño desmotivado puede estar también desilusionado y desanimado porque le resulta difícil mantener el ritmo de la clase, no mejora sus calificaciones o no resuelve bien los trabajos de clase. Puedes contribuir a romper ese círculo vicioso desmotivación-fracaso mediante el refuerzo positivo y el apoyo a conductas o actitudes positivas, para valorar más que los resultados. De este modo estarás animando a tus alumnos a seguir intentándolo, aprender de los fracasos y buscar soluciones sin rendirse. Reconoce el trabajo de aquellos alumnos a los que les cuesta más avanzar y premia el esfuerzo.  

 video de reforzamiento:

 


 

 


 

 

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